Mundo psi
Las Voces
Ene, 2009 • Destacados, Número 42, Rp Internet
“La identidad consiste en la capacidad del yo para mantenerse igual y continuo frente al destino cambiante, en la flexibilidad necesaria para mantener patrones esenciales a través de los procesos de cambio.”
Erik Erikson

Juana de Arco. Poster del film.
Hace más de quinientos años una joven campesina dejó una impronta indeleble en toda una nación. Esa impronta la colocaría en los escenarios de debate más apasionantes de todos los tiempos. Un debate que, aún en nuestros días, plantea cuestiones vinculadas a la psiquiatría, la religión, la moral y el patriotismo. Al morir en la hoguera el 30 de Mayo de 1431, Juana de Arco se convertía en heroína, mártir y posteriormente en santa.
“Yo tenía trece años cuando escuché una voz de Dios”, declaró Juana durante su juicio en Ruán el jueves 22 de febrero de 1431. Cuando le preguntaron cómo creía que era aquella voz, ella respondió que le pareció un voz muy noble de tal manera que creyó que era enviada de parte de Dios (“y yo creo que esta voz me ha sido enviada de parte de Dios”), “Ella me decía que yo levantaría el asedio de Orleans”.
La naturaleza de esas voces que Juana decía escuchar ha sido fruto de análisis desde entonces. ¿Eran las mismas una manifestación divina? ¿Era la doncella una mistificadora? ¿Padecía esquizofrenia u algún otro cuadro psiquiátrico?
Lo cierto es que su Misión fue cumplida, el delfín de Francia ocupó el trono, los ingleses fueron derrotados y Juana padeció el tormento de la hoguera a los diecinueve años. Las voces están descriptas muchas veces, sobre todo en el plano religioso.
Así, Moisés escuchó a Dios, cuando éste le ordenó liberar al pueblo judío de la esclavitud en Egipto. Jesús de Nazaret fue tentado en el desierto de Judea. “Si eres el Hijo de Dios –le propuso el diablo–, dile a esta piedra que se convierta en pan”.
Las voces son más frecuentes de lo esperado
En el año 2006 un grupo de investigadores de la Universidad de Manchester, liderados por la Dra. Aylish Campbell publicaron un artículo en el que señalan que más del 25 % de las personas pueden escuchar voces y llevar adelante una vida normal. Se encontró además que muchos de los que escuchan estas voces no buscan ayuda porque éstas, dicen, tienen un impacto positivo en su vida. Las voces en la cabeza son para mucha gente un signo de “consuelo e inspiración”.
El mismo Sigmund Freud escribió: “Durante los días en que estaba viviendo solo en una ciudad extranjera… Muchas veces escuché mi nombre, de repente, pronunciado por voz inconfundible y querida…”
Entre las personas con diagnósticos psiquiátricos, este tipo de alucinaciones se presentan en el 53% de las personas con esquizofrenia, y 28% de las personas con grandes trastornos afectivos. Así, aunque la mayoría de las personas con esquizofrenia puede oír voces, la gran mayoría de los oyentes de voz no padece de esquizofrenia.
Entre los múltiples cuadros no esquizofrénicos donde se pueden dar las alucinaciones auditivas se señala a una gama de anormalidades cerebrales secundarias. Las convulsiones o lesiones del lóbulo temporal izquierdo, particularmente a nivel del Giro Temporal Superior, pueden producir alucinaciones, generalmente en la oreja derecha. Además, se ha detectado disminución del metabolismo cerebral, especialmente en las regiones de procesamiento del habla y el lenguaje, asociadas a estas alucinaciones.
La pérdida del oído también se ha relacionado con el fenómeno, infecciones en el oído medio, otosclerosis, perforaciones del tímpano y otras injurias generan típicamente alucinaciones de tipo musical aunque pueden progresar a verbales e incluso tener un contenido similar a las de la esquizofrenia.
Las sustancias psicoactivas pueden también provocar alucinaciones auditivas, el LSD, las benzodiacepinas, la imipramina, pentoxifilina, propranolol, metanfetaminas, éxtasis, cocaína y ciertas plantas medicinales populares como la datura y otras se asocian a menudo al cuadro.
Por último encontramos ciertas enfermedades sistémicas que se asocian a las alucinaciones auditivas. La esclerosis tuberosa, también denominada “enfermedad de Bourneville” provoca hamartomas en distintas regiones, entre ellas el cerebro. La tuberculosis provoca síntomas similares a los tumores, e incluso se la ha asociado a la historia de Juana de Arco. También se han asociado las alucinaciones a enfermedad de Parkinson, migraña, enfermedad tiroidea. Desde la aparición del SIDA, la toxoplasmosis cerebral deber tenerse en cuenta como causa alucinatoria en estos pacientes.
Las voces pueden presentarse en individuos saludables
Es interesante notar que en determinadas situaciones las personas sanas experimentan también alucinaciones auditivas. En 1983 Posey y Losch publicaron que hasta un tercio de los estudiantes secundarios encuestados por ellos habían escuchado nítidamente su nombre en ausencia de otras personas en el cuarto y hasta un 5 % manifestó tener conversaciones con estas voces o personas fallecidas.
Los estudios publicados en este campo señalan algunos factores que suelen verse asociados al mismo, como el aspecto cultural, y el contexto. Por ejemplo, las voces escuchadas por los pacientes psiquiátricos de Arabia Saudita suelen manifestar un contenido religioso o supersticioso, en contraste con los pacientes británicos, cuyas voces suelen ser más imperativas, dando instrucciones sobre aspectos menos espirituales. Otras culturas suelen utilizar la privación del descanso y largas meditaciones a fin de alcanzar una experiencia espiritual y reveladora.
Una de las formas más habituales en la que suelen presentarse “las voces” es bajo condiciones de estrés, como el duelo por una pérdida, la fatiga extrema, y el trauma. En una encuesta, el 70 % de los pacientes que escuchaban voces reconocieron que estas habían comenzado luego de un episodio particularmente estresante.
Vox Populi
A pesar de las distintas aproximaciones, de los trabajos de algunos de los pensadores más claros de nuestro tiempo, los escuchadores de voces, psicóticos o no, siempre han sido poco comprendidos. Compartir su problema los llevó a crear una Red de escuchadores de voces.
En el Reino Unido, el primer grupo de Escuchadores de Voces se fundó en 1988. Se trató de un pequeño grupo piloto creado en la ciudad de Manchester, a raíz de los trabajos pioneros de Marius Romme, profesor de psiquiatría social en la Universidad de Limbourg, en Maastricht (Países Bajos), y alrededor de los trabajos del grupo de ayuda mutua holandés la Fundación Resonancia. Varias veces, los miembros del grupo inglés fueron a Maastricht para asistir a las conferencias organizadas por la fundación y a la vuelta recibieron la visita de los holandeses. En 1989, el grupo de Manchester organizó una serie de conferencias por el norte de Inglaterra, con Marius Romme, Sandra Escher (periodista científica) y Anse Stiefland (escuchadora de voces sin pasado psiquiátrico y presidenta de la Fundación Resonancia). Estas conferencias tuvieron muy buena aceptación por parte de un público compuesto por escuchadores de voces, simpatizantes y profesionales. Por lo que la serie fue repetida cada año siguiente. Los resultados de estos trabajos se han difundido gracias a la publicación de artículos en la prensa especializada, en revistas y en los medios masivos de comunicación. Fueron recopilados, en 1993, en la ya nombrada obra de M. Romme con el título Accepting Voices –Aceptando las Voces. Después de nueve años de frecuentes contactos, se organizó una primera conferencia internacional en Maastricht en agosto de 1995.
Una paciente insólita
Esta nueva forma de abordar la alucinación verbal se inició a partir de las sugerencias de una paciente del profesor Romme, Patsy Haagan. Ella le planteó al psiquiatra: “Usted cree en un Dios que nadie puede ver. ¿Por qué no quiere creer en la existencia de voces que yo afirmo escuchar claramente y que, para mí, son reales?”
Patsy extrajo sus ideas sobre las voces de las teorías del psicólogo americano Julian Jaynes, recogidas en su obra: The origins of consciousness and the breakdown of the bicameral mind (Los orígenes de la conciencia y el fin del psiquismo bicameral).
Las voces y los antiguos griegos
En la Ilíada, Homero cuenta la guerra de Troya. Helena, la mujer más bella del mundo, dejó Esparta y a su marido, Menelao, para seguir a Paris hasta Troya. Su esposo se lanzó a perseguirla con todos los ejércitos de Grecia, comandados por su hermano Agamenón, poniendo sitio a Troya hasta conseguir la victoria. En su relato, Homero describe como frecuentemente se producía la aparición, en medio de la batalla, de una diosa aconsejándole a uno de los héroes lo que debía hacer. A este respecto en el antes nombrado libro de Julian Jaynes, éste plantea de forma convincente la hipótesis de que no se trata de una metáfora, sino de una experiencia realmente vivida.
El héroe, en efecto, habría visto a la diosa y escuchado sus palabras. Jaynes cree que hasta la aparición de la escritura, alrededor del 1300 a.C., todos los humanos escuchaban corrientemente voces, y plantea que esta experiencia fue suplantada por lo que llamamos conciencia. Las personas que, en nuestros días, escuchan voces, serían, según esta hipótesis, portadoras de una reliquia de la evolución.
Patsy hace escuela
El profesor Romme aceptó las voces de su paciente Patsy Haagan, e invitó a otras personas en tratamiento psiquiátrico a hablar de sus experiencias. Constató que aunque estos pacientes eran capaces de hablar del fenómeno no podían sin embargo ayudarse mutuamente. Tras ello el profesor Marius Romme y Patsy Hagaan participaron en una emisión de la televisión holandesa, donde hablaron de las alucinaciones verbales pidiendo, a los televidentes que hubieran vivido la experiencia de escuchar voces, que los llamaran por teléfono. Recibieron 450 llamadas y de estas, 150 personas afirmaron que se desenvolvían muy bien sin asistencia psiquiátrica, y algunas dijeron estar contentas por el hecho de escuchar voces. Estos resultados fueron realmente sorprendentes y produjeron que se empezase a plantear la pregunta de si las técnicas empleadas por estos escuchadores de voces que no habían pasado por la psiquiatría, no podrían ser beneficiosas para todas las demás personas que están sufriendo la experiencia. Fue entonces cuando el profesor Romme se lanzó a un estudio sistemático del fenómeno, estudio que continúa hasta hoy.
Estamos aún muy lejos de comprender este fenómeno en profundidad. Sólo queda esperar. Difícilmente las voces per se nos traigan la respuesta, deberemos buscar en lo más profundo de nosotros, allí donde se mezclan el grito primordial de la horda, el canto del poeta y la voz de Dios. Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. (Éxodo3:1).
Rp./
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