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Homenaje
Dr.Cristofredo Jakob (1866 - 1959)

Ago, 2009 • Número 44, Principal, Rp Internet

Padre de la Escuela Neurobiológica Argentina

Padre de la Escuela Neurobiológica Argentina

Padre de la Escuela Neurobiológica Argentina

El Dr. Cristofredo Jakob nació en Alemania donde estudió medicina en Erlangen. Llegó a la Argentina en 1899 para dirigir el laboratorio de Anatomía Patológica, que funcionaba en la Cátedra de Clínica Psiquiátrica de Domingo Cabred, en el Hospicio de las Mercedes.
Desde 1901 dictó clase en la cátedra de Ramos Mejía. Entre 1912 y su retiro en 1946, a la edad de 80 años, Jakob trabajó en el Hospital de Alienadas (hoy Moyano). Fue el primer profesor titular de Biología en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Sus obras comprenden unos 20 libros y alrededor de 180 artículos. De todas ellas descolla la monumental “Folia Neurobiológica Argentina” que condensa el trabajo de más de 40 años.
Una importante prioridad histórica que le cabe a Jakob es la localización de las funciones viscerales en la corteza límbica. “Hambre y amor emiten desde la corteza límbica sus imperativos categóricos”.
Jakob describe las vías de llegada de las sensaciones viscerales desde el tallo cerebral a los cuerpos mamilares y de aquí vía el fascículo de Vicq D’Azyr al tálamo anterior y finalmente a la corteza del cíngulo. Elabora así el concepto de sistema límbico veintiséis años antes de la aparición de la teoría de Papez en 1937 sobre los mecanismos centrales de la emoción.
Sus aportes a la investigación y a la docencia transformaron la tradición neurobiológica del país creando la Escuela Neurobiológica Argentino-Germana donde formaría más de cuatro mil investigadores entre los que se cuentan Braulio Moyano, José Tiburcio Borda, José Ingenieros, Alicia Moreau de Justo. Desde 1982, los 17 de Julio –día de su llegada a la Argentina– se conmemora el Día del Investigador Neurocientífico.
Además de sus trabajos en neurología, Jakob fue un entusiasta explorador del territorio argentino y de vastas regiones de Sud América. En la zona de Bariloche fue el descubridor del bellísimo lago que años después Otto Meiling bautizó con su nombre.
Hoy en día su antiguo laboratorio aún se conserva en el Hospital Moyano, sus preparados, sus fotografías y anotaciones siguen allí, como testimonio del brillante pasado de una generación que se resiste al olvido.

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