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Muerte en exceso

abr, 2013 • Destacados, Número 55

En un mundo que se debate entre la bancarrota y las guerras, la obesidad y sus consecuencias matan más personas que el hambre.

Cartel utilizado para advertencia de epidemia en  Augsburgo (Deutsches Historisches Museum Berlin)

Cartel utilizado para advertencia de epidemia en Augsburgo (Deutsches Historisches Museum Berlin)

Durante el siglo XIII la humanidad sufrió los efectos de la mayor epidemia conocida. La peste negra, o muerte negra. Alrededor de un tercio de la población de Europa sucumbió entre 1347 y 1353. Asia y África también contaron sus muertos por millones. La causa, desconocida por entonces, impedía tomar medidas de prevención y tampoco se contaba con tratamiento adecuado, por lo que la vida y la muerte eran más caprichosas que comprendidas. En un tiempo caracterizado por prejuicios y supersticiones las recetas iban a la zaga de los fallecidos.

Hoy en día vivimos amenazados por otras pandemias. El 11 de junio de 2009 la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó a la gripe A (H1N1) como de nivel de alerta seis; es decir, “pandemia en curso”.
La tierra se pobló de miedo, los modernos medios de transporte pueden llevar al agente causal a cualquier lugar en menos de 24 hs. Los aeropuertos extremaron su alerta, los hospitales entraron en emergencia y las salas de espera se despoblaron, mientras el personal atendía a los pacientes con barbijos y guantes. Un beso o un apretón de manos, aún en Misa, eran considerados conductas de riesgo.
Afortunadamente numerosos centros de investigación y laboratorios permitieron contar con fármacos efectivos para el tratamiento y una vacuna se desarrolló en tiempo record. Para el 10 de agosto de 2010, tras poco más de un año de la declaración de la alerta pandémica, el Comité de Emergencias de la OMS concluyó con la misma, aunque el riesgo aún se monitorea. Fuentes oficiales de Estados Unidos de Norteamérica estimaron que hasta el 23 de Julio de 2009 sólo en ese país se produjeron entre 1.8 y 5.7 millones de casos de Gripe A y entre 6.000 a 25.000 internaciones con una mortalidad aproximada del 6%.
Tal poder, esta enorme y devastadora fuerza nos recordó que el abismo se encuentra sólo a un paso.
Como humanos las enfermedades trasmisibles no son nuestra única fuente de epidemias. Hoy la obesidad, la diabetes, la hipertensión y sus consecuencias: como infartos y accidentes cerebrovasculares, reclaman la mayor cuota de vidas humanas.
Durante el Congreso de Cardiología de FAC (Federación Argentina de Cardiología) de 2012 se realizó el Simposio: EPIDEMIAS GEMELAS: Diabetes y enfermedades cardiovasculares. Nuevas fronteras. Reforzando el interés, en el Congreso Argentino de Cardiología se desarrolló el Simposio: Diabetes y enfermedad Cardiovascular. Epidemias gemelas en crecimiento.
En ambos, los expositores aportaron valiosos datos para la comprensión de este fenómeno que tanto preocupa a las autoridades sanitarias. Sin la espectacularidad de la peste; una de cada tres muertes se emparentan en este escenario silencioso.

Una de cada tres muertes se emparentan en este escenario silencioso.

La obesidad asociada al aumento de Diabetes tipo 2 y  mortalidad cardiovascular. Imagen Peter Allen, UCSB

La obesidad asociada al aumento de Diabetes tipo 2 y mortalidad cardiovascular. Imagen Peter Allen, UCSB

La relación entre diabetes y enfermedades cardiovasculares es hoy un tema central del pensamiento médico. El Dr. Jorge Vilariño señalaba: “El infarto y el stroke representan la primera y la tercera causa de morbi-mortalidad, respectivamente, superando a la suma de todos los cánceres. Se espera que ese crecimiento alcance en el año 2030 la cifra de 35 millones de ataques cardíacos al año, en países emergentes y en aquellos en vías de desarrollo como los de Latinoamérica. La potenciación de esta epidemia está dada por el crecimiento de la obesidad y de la diabetes.
Según la OMS, la diabetes, considerada como una epidemia mundial, alcanzó los 200 millones de pacientes durante el año 2000 y se esperaba que en el año 2030 llegarían a los 350 millones de diabéticos”.

Cabe destacar que el stroke causa de discapacidad de nuestros tiempos. La enorme carga que estas patologías imponen al conjunto social se revela desde hace años en las estadísticas. Según datos obtenidos en cuatro ciudades de Argentina se demostró una prevalencia de diabetes próxima al 7%, de obesidad, del 27%, de hipertensión arterial del 36% y de dislipemia del 27%. Recientemente, en la ciudad de Venado Tuerto se reevaluaron estas cifras comprobando que, en los últimos 13 años, en Argentina, la diabetes creció de un 7,7% a un 11% asociado a un incremento de la obesidad del 27 al 34%.
Según el estudio “La carga global de las enfermedades”, publicado en la revista británica “The Lancet”, hoy en día la obesidad mata a más gente que el hambre.
La investigación afirma que cada año mueren más de tres millones de personas por causas relacionadas con la obesidad. Por el contrario, la cifra de quienes mueren por desnutrición y causas relacionadas, está cerca del millón.
Datos recogidos por el informe demuestran que hoy más de 205 millones de hombres y 297 millones de mujeres viven con obesidad en el mundo. Los porcentajes más altos se encuentran en los países más ricos del mundo. En todos los países con excepción de los de África sub-Sahariana en dos décadas la obesidad se incrementó en un 82 %. El llamado “estilo de vida occidental” adoptado en todo el mundo está mostrando su cara más oscura. En promedio, las personas viven más que en 1990, pero la calidad de vida no es óptima, los últimos 14 años de vida suelen estar plagados de enfermedad o dolor crónico.
Según el Foro Económico Mundial de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard en los próximos veinte años las enfermedades no trasmisibles demandarán un costo de más de treinta mil millones de dólares, con un adicional de otros diez y seis mil en gastos por trastornos de la salud mental.
Hemos mejorado notablemente en los aspectos tecnológicos, la esperanza de vida y la mortalidad infantil muestran índices alentadores. Sin embargo la incidencia de cardiopatías, diabetes e hipertensión continúa en crecimiento. Tal vez la evidencia sirva para desarrollar políticas amplias que fomenten hábitos de vida saludables, que apunten a la detección temprana de HTA y diabetes, que desalienten al sedentarismo y promuevan una alimentación más racional y natural. Abandonar los excesos puede ser la mejor inversión.

Weblinks

CDC – Nueva influenza H1N1  La pandemia de influenza H1N1 2009 resumen de abril de 2009 a abril de 2010

Global report Obesity bigger health crisis than hunger – CNN.com

La obesidad mata a más gente que el hambre  según un estudio  EITB

Healthy life expectancy for 187 countries, 1990—2010: a systematic analysis for the Global Burden Disease Study 2010

Center for Nanomedicine » Fat, Obesity, and Diabetes

OMS: 10 datos sobre la obesidad

Global life expectancy increased nearly 20% since 1990  Endocrinology

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