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El hombre cuántico

jul, 2013 • Destacados, Número 56, Rp Internet

“…quien ha entrevisto el Universo… no puede pensar en un

hombre, en sus desdichas o desventuras”.

La escritura de Dios – J. L. Borges

AlephEn los siglos XVIII y XIX, la mecánica newtoniana o clásica parecía proporcionar una descripción totalmente precisa de los movimientos de los cuerpos. Sin embargo, a finales del siglo XIX y principios del XX, ciertos resultados experimentales introdujeron dudas sobre si la teoría era completa.

La física cuántica muestra la posibilidad de que las partículas tienen la propiedad de estar en varios lugares en el mismo instante. La física cuántica revela que el mundo, intrínsecamente, es azaroso.

Borges sentencia: “…Consideré que aun en los lenguajes humanos no hay proposición que no implique el universo entero; decir el tigre es decir los tigres que lo engendraron, los ciervos y tortugas que devoró, el pasto del que se alimentaron los ciervos, la tierra que fue madre del pasto, el cielo que dio luz

a la tierra. Consideré que en el lenguaje de un dios toda palabra enunciaría esa infinita concatenación de los hechos, y no de un modo implícito, sino explícito, y no de un modo progresivo, sino inmediato. Con el tiempo, la noción de una sentencia divina parecióme pueril o blasfematoria. Un dios, reflexioné, sólo debe decir una palabra, y en esa palabra la plenitud. Ninguna voz articulada por él puede ser inferior al universo o menos que la suma del tiempo. Sombras o simulacros de esa voz que equivale a un lenguaje y a cuanto puede comprender un lenguaje son las ambiciosas y pobres voces humanas, todo, mundo, universo”.

En nosotros, en nuestros genes, el tiempo es cuántico, está todo y es uno a la vez, el embrión y el anciano. El niño, la madre. Así, la memoria, la mente, la conciencia, el libre albedrío, el ser; saltan y atraviesan las esferas de la ciencia, la religión, la filosofía y la medicina.

Ante las puertas de un saber que quizás siempre estuvo allí, enmascarado en las sombras de nuestras cavilaciones, veremos un hombre cuántico cuyo principio y final ocurren en un instante eterno.

Weblinks

El azar es algo intrínseco e irreductible en la naturaleza

El tiempo como observable en mecánica cuántica

La escritura de Dios (El Aleph)

2 Comentarios »

  1. Considero que la “reflexión” de Borges es atemporal porque tiene vigencia hasta que el Universo desaparezca. Y… revela que en el fondo de su ser, reconoce la existencia de algo superior que él negó toda su vida. Cuando se refiere a la física cuántica, está manifestando su idea de trascendencia.

  2. excelente texto!!!!!

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