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Modelo para armar

jul, 2013 • Número 56, Principal, Rp Internet

Desde la plasticidad neuronal a la plasticidad fenotípica.
La constante es el cambio.

Nuestros cerebros están en un estado constante de cambio, sus circuitos neuronales están en permanente reconexión con cada experiencia que tenemos.

Un concepto básico sobre plasticidad neuronal es que las neuronas que se activan juntas, se conectan entre sí. La forma (del cerebro) cambia si cambia la función, la función cambia si cambia la forma.

Cada vez que procesemos una experiencia, un área del cerebro asociada con la misma se activa. Cuando tenemos más de una experiencia a la vez que estimulan a regiones del cerebro separadas, estas se activan al mismo tiempo.

En “Plasticidad cerebral inducida por el estrés y la alostasis”, una revisión de los Dres. Bruce S. McEwen y Peter J. Gianaros, los autores señalan que el cerebro es el mediador y el blanco central de los procesos de resiliencia y vulnerabilidad al estrés. Determina qué cosas son amenazantes, y por ende estresantes, para el individuo; y regula las respuestas fisiológicas, conductuales, cognitivas y emocionales que éste desplegará para hacer frente a un estresor dado cambiando su plasticidad tanto en forma adaptativa como desadaptativa como consecuencia del manejo de experiencias estresantes. Como un pequeño homúnculo, nuestro cerebro va dando forma a su propia estructura potenciando o descartando conexiones más o menos favorables pero siempre destinadas a la preservación tanto física como psíquica de nosotros mismos.

Deepak Chopra añade en “Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo” que cada uno de nosotros habita una realidad que se encuentra más allá de todo cambio. En lo más profundo, sin que lo sepan nuestros sentidos existe un íntimo núcleo del ser, un campo de inmutabilidad que crea la personalidad, el Yo y el cuerpo. Quien realmente somos.

Todos vivimos la realidad del no – cambio aunque nuestro cerebro esté en permanente transformación.

¿Somos lo que pensamos o lo que recordamos?

Cerebro Plastico

Se cuenta que Mozart, a los catorce años, escuchó con su padre el Miserere de Allegri en la capilla Sixtina. Usando solo su memoria, retranscribió las nueve voces (Dos coros distintos) de la misma. Está monumental tarea no solo desacralizó al arte, ya que sobre la misma pesaba la prohibición de ejecutarla fuera de la capilla Sixtina, sino que también mereció un reconocimiento Pontificio para el músico que fue condecorado con la Orden de la Espuela de Oro.

El neurólogo portugués Antonio Damasio, autor, ente otras, de “Y el cerebro creó al hombre”, aborda el fenómeno de cómo el cerebro construye una mente y de qué manera esa mente se hace conciente. Él afirma

que cualquier célula tiene una actitud no conciente de vivir. Las neuronas per se no piensan, no sienten, no aman. La función emergente permite “todas las asombrosas proezas del cerebro…desde las maravillas de la creatividad a las nobles cimas de la espiritualidad parecen haberse logrado gracias a la decidida dedicación [de las neuronas] a la gestión de la vida de los cuerpos que habitan.”

Por su capacidad plástica el cerebro permite al músico la compleja interpretación de un instrumento. Ha efectuado las conexiones que le permiten centrarse en la melodía sin dedicar su atención conciente a cada movimiento necesario para llevarla a cabo.

Recientemente un paciente de enfermedad de Alzheimer, con respecto a sus permanentes olvidos y accidentes hogareños escribió: “No soy yo. Es mi cerebro”. Lo hizo en un momento de lucidez y tal vez de desesperanza, notó que esa parte de su cuerpo fallaba y como Damasio, notó también que él era, al menos en parte, una resultante; el producto de un estado de equilibrio, de homeostasis mental.

Por alguna razón la conexión entre sus neuronas se declaraba en retirada y con ella su propio “ser” se perdía. Este paciente lo escribió casi como un epitafio.

En el año 2000 Eric Kandel fue distinguido con el Premio Nobel de Medicina y Fisiología. Sus investigaciones se centran en la memoria a corto y largo plazo y en la plasticidad sináptica como condición previa para entender la base molecular de la misma. La memoria se localiza en las sinapsis y los cambios en su función son centrales durante la conformación de los recuerdos. Mientras que la elasticidad implica un cambio momentáneo con un retorno a la forma original, luego de la interrupción de la causa que lo produjo, la plasticidad implica la permanencia del cambio luego de la interrupción de la causa. De ahí que la plasticidad neuronal implica la existencia de una causa (aprendizaje) que produce un cambio, mientras que el cambio tiende a perdurar en el tiempo (memoria).

Memorias de ultratumba

Memorias de ultratumba

Refiriéndose a Programming y adaptación, el Dr. Andrés Ragusa señala: “Hoy en día sabemos que la esfera mental de los individuos es una función emergente de nuestro sistema nervioso, que a su vez se encuentra inmerso e influenciado por lo que ocurre en el cuerpo.

Cada uno de estos está relacionado y en contacto con los demás, influenciándose, modificándose e inter-modulándose. Este enfoque nos permite ver que nuestra psiquis es un sistema abierto con funciones profundamente estructuradas y con tendencia a la repetición y con otras funciones más superficiales y laxas, con tendencia al cambio de acuerdo a fluctuaciones tanto externas como internas.”

Al respecto el Profesor José Bonet dice: “Aunque el concepto de programación se ha sugerido con anterioridad a la obra de Barker y de Osmond, sus estudios epidemiológicos en el Reino Unido a finales de 1980 llevaron a la idea que los acontecimientos de la vida fetal pueden influir a largo plazo en el riesgo de enfermedad.

Utilizando una cohorte de hombres de 64 años de edad, identificaron una relación inversa entre la presión arterial sistólica y el aumento de la mortalidad cardiovascular con el peso al nacer. En su primer trabajo, encuentran la relación entre la malnutrición materna y la obesidad, y entre las enfermedades cardiovasculares y la diabetes en el adulto. Usando la misma cohorte, Hales y col. Establecen una relación inversa similar entre peso al nacer, tolerancia a la glucosa y resistencia a la insulina”. Los individuos con menor peso al nacer eran seis veces más propensos a desarrollar diabetes tipo 2 o intolerancia a la glucosa, en comparación con aquellos que tuvieron más peso al nacer.

A partir de estos conceptos, Hales y Barker proponen la “hipótesis del fenotipo ahorrativo”: La desnutrición fetal pone en marcha adaptaciones fisiológicas y/o metabólicas para maximizar las posibilidades de supervivencia en las condiciones de nutrición postnatal deficiente.

Incluye disminuir el desarrollo de los órganos vitales, como el cerebro, a expensas de otros tejidos y órganos, como el páncreas endócrino. La nutrición intrauterina deficiente tendría un impacto y alteraría permanentemente el “programa” del desarrollo (“Programming”) del metabolismo con la consecuente promoción del almacenamiento de grasa. Estos cambios fisiológicos y metabólicos son beneficiosos si se naciera en un entorno nutricional postnatal deficiente, pero serían desadaptativos si se estuviera expuesto a un ambiente posnatal nutricionalmente no deficiente o rico. De esta manera podríamos considerar que cada organismo vivo tiene dos historias que determinan su fenotipo biológico: una historia evolutiva cuya duración es de cientos de miles de años y una historia de desarrollo que se inicia en el momento de su concepción. Así podemos considerar que “plasticidad fenotípica” es la capacidad del genotipo para producir distintos fenotipos en respuesta a diferentes ambientes; el tiempo de plasticidad máxima parece darse durante el desarrollo.

Si nuestro cerebro como máxima expresión evolutiva, y nuestro fenotipo como máxima expresión de la herencia expresada, son mutables, no deberemos esperar la inspiración de las Musas para comprender que es lo que nos hace humanos pues al entender, habremos cambiado.

Weblinks

Plasticidad fenotípica

El cerebro se cambia a sí mismo

Las Huellas del estrés temprano en las enfermedades del adulto “Programming y Adaptación”

Plasticidad cerebral inducida por el estrés y la alostasis

Deepak Chopra – Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo

Damasio Antonio – Y El Cerebro Creo Al Hombre

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