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Más que una
diferencia
Las enfermedades cardíacas son la principal causa de muerte en la mujer, sobre todo en los países industrializados. Sin embargo, la mujer tiene la percepción que dicha amenaza es baja.
Mujeres y enfermedades del corazón.
Portada Time, 28 de abril de 2003 |
Hace un tiempo la revista Circulation, la prestigiosa publicación de la American Heart Association, publicó un artículo titulado: “You've Come a Long Way, Baby” (Haz recorrido un largo camino, muchacha), eslogan que la empresa Philip Morris, Inc convirtió en marca registrada para el auspicio de cigarrillos. En ella dice que según distintas encuestas, muchas mujeres han manifestado que el cáncer de mama lidera las estadísticas sobre mortalidad femenina. Nada más alejado de la realidad. Según un estudio americano 1 de cada 8 mujeres desarrollará cáncer de mama, mientras que el riesgo de enfermar o morir del corazón afecta a una de cada tres. Más de 500.000 mujeres mueren al año por enfermedades cardíacas sólo en los Estados Unidos, mientras el cáncer ocasiona 40.000 defunciones anuales. En nuestro medio la Comisión La Mujer y la Cardiología de la SAC y Fundación Cardiológica Argentina efectuó la encuesta de “Re-conocimiento de la enfermedad cardíaca en la mujer por la Mujer”: Entre otros hallazgos presentados durante el pasado Congreso Argentino de Cardiología señala que, el 32 % de las encuestadas refirió al cáncer de mama como el principal problema de salud para la mujer frente al 8,5 % que señaló a las enfermedades cardiovasculares. Entonces ¿Por qué para la mayoría de las personas las enfermedades cardíacas son un “problema de hombres”? ¿En qué punto la discriminación sexual decidió olvidar que las enfermedades del corazón no sólo afectan a la mujer sino que suelen hacerlo con una letalidad mayor que en el hombre?
Durante años se consideró que un efecto protector de las hormonas femeninas era el responsable del corrimiento de la incidencia de estas enfermedades en alrededor de una década con respecto al hombre, lo que implicaba que las miocardiopatías coronarias afectaban predominantemente a mujeres post-menopáusicas. Sin embargo las 9.000 defunciones de menores de 45 años en Estados Unidos agregan un punto de incertidumbre a esa creencia, que puede hacerse extensiva a muchos médicos de salas de emergencias que no actúan de igual forma ante una consulta por dolor torácico en un hombre que en una mujer joven.
Al percatarse de lo efectivas que habían sido las campañas de prevención en el ámbito oncológico, las autoridades del National Heart, Lung and Blood Institute (NHLBI) decidieron iniciar una acción similar para concientizar a las mujeres sobre el verdadero peligro de las enfermedades del corazón.
La campaña, denominada Heart Truth (verdades del corazón), eligió como distintivo un vestido rojo y al día 2 de febrero como el Día Nacional para Vestir de Rojo. También el broche del vestido, simboliza la relación entre las mujeres y las enfermedades del corazón, constituye un alerta rojo para las mujeres, recordándoles que “Al corazón no le importa cómo te vistes”. La iniciativa incluye desfiles de modas con creaciones de los más importantes diseñadores, y una enorme cantidad de material informativo de distribución gratuita, así como material de apoyo para profesionales que deseen abordar el tema en charlas educativas.
Para la autora del artículo de Circulation, la comunidad médica ha abordado la salud femenina con una “medicina bikini”, es decir, poniendo énfasis en las afecciones mamarias y del aparato reproductivo.
Sin embargo la mortalidad que sigue al infarto del miocardio, en el mismo año, es más alta en la mujer que en el varón (38% versus 35%) y la tasa de recurrencias (re-infartos) es también mayor (35% versus 18% en los 6 años siguientes al primer infarto).
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Las enfermedades cardíacas son la principal causa de muerte de las mujeres estadounidenses. |
| Una de cada cinco mujeres tiene alguna enfermedad cardiovascular. |
| Una de cada tres mujeres, pero sólo uno de cada cuatro hombres, muere en un plazo de un año a partir del primer ataque cardíaco. |
| Las probabilidades de desarrollar enfermedades del corazón aumentan dramáticamente después de la menopausia. |
| Más mujeres que hombres tienen un segundo ataque al corazón en un plazo de cuatro años a partir de su primer ataque. |
| Las mujeres con diabetes tienen de tres a cuatro veces más probabilidades que los hombres de desarrollar enfermedades cardíacas. |
| Menos de una de cada diez mujeres hoy en día cree que las enfermedades cardíacas son la principal amenaza contra su salud. |
| En las mujeres, la diabetes aumenta al doble el riesgo de un segundo ataque cardíaco. |
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Información desarrollada por la Oficina de Salud de la Mujer del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE.UU. |
Poco después de que la publicación del informe del Women's Health Initiative sobre el reemplazo hormonal, demostrará que no previene (como se esperaba) el infarto en la mujer post-menopáusica, las preguntas surgieron por sí mismas: ¿Las hormonas femeninas no previenen la enfermedad cardíaca? ¿Es la dolencia fundamentalmente diferente en hombres y mujeres? ¿Si no, por qué sus síntomas parecen ser diferentes? ¿Y por qué los tratamientos tales como la cirugía y la angioplastia, que son efectivos en los hombres, fallan a menudo para las mujeres?
A pesar de que algunos factores de riesgo cardiovascular influyen en ambos sexos por igual, la manera en que lo hacen y la forma de presentación de la enfermedad suelen ser distintas en hombres y mujeres.
Los tratamientos basados en el uso de drogas hipolipemiantes como las estatinas, el uso de drogas antihipertensivas como los beta bloqueantes y otras, son de utilidad en ambos sexos. Sin embargo, la aspirina no parece actuar de igual manera para las mujeres en la prevención primaria de la cardiopatía isquémica. El tabaquismo, la diabetes y la hipertensión se ubican al tope de la lista de factores de riesgo aunque la obesidad, el sedentarismo y el estrés parecen tener mayor importancia en la mujer.
De igual forma, los mecanismos fisiopatológicos implicados en la enfermedad cardiovascular en la mujer parecen relativizar el peso de la placa aterosclerótica (trascendente en el caso del hombre) a los cambios en la microcirculación coronaria en las mujeres.
Evaluar el significado de una prueba ergométrica como falso positivo puede no ser acertado; datos del estudio WISE (Women's Ischemic Syndrome Evaluation) sugieren que podría no tratarse de un error sino de la detección temprana de un problema de la microcirculación, cuyas manifestaciones clínicas aparecerán 20 ó 30 años después.
Los ensayos de investigación clínica deberán incorporar más mujeres y analizar las diferencias específicas de género. El informe “Exploring the Biological Contributions to Human Health: Does Sex Matter?” del Institute of Medicine de los Estados Unidos, destaca esta situación.
Tan próximos y tan lejanos los mundos de hombres y mujeres parecen presentar diferencias que los médicos deben tomar en cuenta a la hora de la evaluación diagnóstica y terapéutica. En 2004 se publicó en Circulation (puede descargarse en forma gratuita desde internet) la guía Evidence-Based Guidelines for Cardiovascular Disease Prevention in Women un documento que compila las diferentes intervenciones recomendadas junto a la bibliografía, según su peso estadístico y las evidencias disponibles.
Una de cada 29 muertes en la mujer es producida por cáncer de mama mientras una de cada 2,4 lo es por enfermedades cardiovasculares.
Cambiar la falsa percepción, motivar a la mujer a reconocer en forma precoz los signos de alarma, lograr en el médico un nivel de compromiso elevado ante la consulta, disminuir diferencias en mortalidad de las prácticas invasivas y quirúrgicas permitirá la reducción de esta preocupante y muchas veces desconocida realidad.
Rp./
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